0
#MartesDeRelato

Ay, diciembre

Diciembre es onomatopeya. Es ay, pero también es uff, uy, ey, oh, jojojo y chin chin. En diciembre me duele el bolsillo y la cintura, camino y me tropiezo con mi propio cansancio y con todo aquello que dije que iba a hacer y no hice. Es fin y comienzo. Es caos y también noche de paz, noche de amor. Diciembre es calor soporífero y medias colgadas de las chimeneas y de las puertas. Los villancicos compiten con la canción del verano que en cualquier momento entra en escena y no la parás de cantar hasta junio. Además, este último mes del año anuncia el fin de una década; y también tiene el 10 de diciembre, para pesar de algunos y alegría de otros. Es que diciembre es eso, pesar y alegría. Y acá es donde entro, con una nueva rebelión…

Son 31 días pero parecen mil. La gente ya no camina, corre. En la calle no hay encuentro de miradas, todos ensimismados como si diciembre fuera un monstruo que nos corre de atrás. La sensación es que si te agarra te come. Te pasa por encima. Pobre diciembre eh, tiene mucho peso. La agenda cobra vida propia y los grupos de whatasapp también. No te alcanzan las noches del mes para todos los encuentros, las celebraciones, los adioses. Diciembre es colonia de vacaciones, 40 grados y malabares. Lo empezamos entre disfraces de actos escolares y lo terminamos vestidas de blanco con bombacha rosa y una copa en la mano.

Este diciembre propongo rebelarnos:

-No hace falta leer y contestar todas las conversaciones de whatasapp, ni encontrarse con todos a los que les dijiste «veamonos antes de fin de año». No, si no se ven no pasa nada.

-El árbol de Navidad se puede armar cualquier día, nadie se va a dar cuenta si en vez del 8 lo hacés cuando podés. El 14, si querés. O el 24 a la tarde. Después -total- puede quedar de pie hasta Semana Santa.

-Es imposible comprar regalos para todos así que se resuelve con un regio amigo invisible. Es mejor regalar con intención en vez de comprar regalos en serie en el maxikiosco de la esquina.

-Egosimo saludable es cuando en cierto punto de la vida -y del año- uno decide hacer lo que se le cante y pasar las Fiestas con quien se le cante en el lugar que se le cante. Si no querés llegar a las 12 porque no se te canta, también es válido.

-Muerte a las tradiciones con las que no nos sentimos a gusto. Muerte al pan dulce con frutas abrillantadas y turrones que rompen dientes. Si no querés vestirte de blanco te vestís del color que se te antoja. Diciembre es muy caro y muy intenso como para meterse una tarea más: la de salir corriendo a comprar vestidos blancos y bombachas rosas. Te ponés la bombacha que menos te marque y punto.

-No es tan importante si hay vitel toné o milanesas, ni si se brinda con sidra o champagne. Yo este año quiero brindar con clericó. ¿Y?

Te deseo un diciembre en el que te animes a hacer un poco más lo que querés y no tanto lo que debés. Que los mandatos y las tradiciones te pasen por el costado si así lo deseás. Y si se puede estirar esto al resto de los meses, brutal. Esta es -para mí, la única manera de que diciembre no sea ay! y sea oh, sí!

Post Anterior Siguiente Post

Quizás también te guste

4 comentarios

  • Comentar Ángeles 3 diciembre, 2019 at 22:54

    ???????????????????????????????????????? Excelente!

  • Comentar Valentina 3 diciembre, 2019 at 23:30

    salud y buena.vida! ????????

  • Comentar Gimena Gerez 4 diciembre, 2019 at 14:25

    ¡Totalmente! Desde hace un par de años que sostengo que parece que para la mayoría de la gente se acaba el mundo, no el año. Y desde hace un par de años que paso las fiestas en mi casa con mi esposo y 3 hijos (2 adolescentes y 1 pequeño) y que venga el que quiera venir. Nada de correr y juntarse con la familia con la que no tenes nada en común más que la mezcla de sangre????.
    ¡Salud! Ybuen fin y comienzo de año para vos y los tuyos.

  • Comentar Ana María Fatjo 5 diciembre, 2019 at 10:11

    Muy bueno y muy cierto. Los años te enseñan que por obligación ya no va. Que los mandatos ya fueron. Que compartís con quien querés y no con quien tenes. Y que gastar dinero en grandes comidas , grandes regalos e indumentaria nueva no es necesario. Lo importantes es quienes están alrededor de tu mesa. Y no solo el 24.. el 31 .. toda la vida. Besitos

  • Dejame tu comentario